Cómo afectó el Covid-19 la oferta de productos y servicios online

Como ya todos sabemos, la aparición del nuevo virus Covid-19 generó una revolución de cambios a nivel mundial en muchísimos aspectos. El más profundo, entre otros, tiene que ver con el aislamiento social y la necesidad de que todos -niños, adolescentes y adultos- permanezcamos en nuestras casas por un prolongado período de tiempo, sin dudas mucho mayor al que jamás imaginamos.

Así, en el encierro y bajo la necesidad de sostener a la distancia algunas de las actividades principales y esenciales de la vida, como los lazos sociales, el sistema educativo en todos los niveles, trabajos de todo tipo y rubro, fue que el uso de internet pasó a ser una herramienta básica, un factor fundamental y sin el cual muchos no hubieran podido salir adelante.

Hootsuite y We Are Social (dos de las más importantes herramientas para la gestión de redes sociales), han publicado un informe que demuestra la forma en la que las actividades online aumentaron significativamente desde el inicio de la pandemia y cómo esto ha modificado hábitos en la utilización de internet.

El uso de redes sociales, de mensajería, ver películas, escuchar música, juegos online… de golpe todo converge ahí, en el mungo digital.

¿Y qué sucede con la oferta de productos y servicios? Claramente, no puede quedar exento. Durante varios de los meses transcurridos en pandemia, en muchas regiones del mundo estuvo prohibido salir a comprar, inclusive para los negocios no estaba permitido abrir sus puertas. Eso no implica que la gente haya dejado de necesitar cosas, o justamente, que le surjan nuevas necesidades al vivir en un contexto distinto al habitual.

Así como el consumo de películas, música y juegos -entre otras cosas- se canalizó casi en su totalidad por el uso de internet, la compra de productos, la contratación de servicios o al menos la forma de avergiuar dónde conseguir lo que uno busca, también recayó en este mismo lugar.

¿Y cómo reaccionaron las empresas a esto?

Pensemos en las grandes compañías, aquellas que ya contaban con su plataforma online tanto para vender como para establecer contacto con sus clientes. Bien, ellos seguramente habrán recibido mayores consultas, mayores ventas por internet que en sus negocios o establecimientos físicos y rápidamente hayan tenido que reforzar sus equipos de atención online para dar respuesta a este canal que tomaba una relevancia inesperada.

Pero pensemos ahora en las pequeñas y medianas empresas, en los negocios de barrio, en los profesionales con estudios u oficinas propias. Pensemos en todos aquellos que aún no tenían un lugar en internet. ¿Qué les pasó?

Si nos enfocamos en nosotros mismos y nuestra forma de manejarnos durante la cuarentena, seguramente encontramos ocasiones en las que tuvimos que buscar, por ejemplo, un médico que pudiera atendernos -ya sea de forma presencial o virtual- como ofrece el Dr. Orellana en Bolivia; o asistencia psicológica como es el caso del Lic. Alejandro Pascolini. Inclusive muchos habrán necesitado algún insumo para su propio negocio, que debía seguir funcionando a pesar de las dificultades, y así debieron salir en la búsqueda de proveedores como el Frigorífico Los Hermanos o Fruty San Light, mayorista de frutos secos.

Definitivamente, muchos de ellos tuvieron que reinventarse, sacar fuerzas de donde pudieran para formar parte de este nuevo mundo. Muchos otros, tristemente, quedaron suspendidos por el camino al no saber cómo adentrarse en este universo digital que hoy lo condensa todo.

Ahí es donde nos encontramos ante una gran problemática y donde se evidencia claramente la desigualdad entre aquellos que utilizan las tecnologías digitales y quienes aún no lo hacen. Esta es la causa que perseguimos en Engeni y por la que trabajamos día a día: democratizar el uso de las tecnologías digitales.

Así lo transmiten algunos casos con los que también pueden sentirse identificados, como el de la carpintería El Cedro o el relato de Carlos, dueño de Worten, una PyME dedicada al mantenimiento industrial de equipos rotativos que multiplicó sus ventas al tener un lugar en internet.

Si algo nos deja en claro este análisis, es que el incremento en el uso de internet por miles de personas a nivel mundial, incorporando nuevos usuarios y a su vez nuevas formas de uso para quienes ya la utilizaban, llegó para quedarse.

Lo cierto es que aquel que en el encierro de la cuarentena pudo contratar un servicio, hacer una compra online o dar con el lugar adecuado para lo que estaba buscando, la próxima vez que necesite algo probablemte recurra al mismo lugar: el universo online.

Tal como explicamos en el artículo “¿Qué busca la gente en Google y cómo lo busca?” es ahí donde hoy en día, y más aun tras los efectos del Covid-19, emergen los productos y servicios que los millones de usuarios de internet están buscando.

La recomendación de Engeni es que todo aquel que esté a cargo de una PyME, negocio o estudio profesional, dedique al menos una pequeña inversión a tener su lugar en internet. Para esto existen diversas soluciones que ofrecen hacerlo con facilidad y bajo costo, sin dedicarles tiempo ni morir en el intento. ¡No se desanimen y atrévanse a encontrar su lugar!

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