Ross, la mujer que emprendió su propia red y lidera el negocio de ventas Natura en México

Esta es la historia de Rocío Acosta, una mujer emprendedora que en marzo de 2017 tomó la difícil decisión de abandonar su puesto de trabajo fijo -en relación de dependencia- para emprender su propio negocio como fundadora de Red Omega, una red de distribuidoras Natura que opera en todo el país. Aquí compartimos su enriquecedora experiencia.

Ross -como le dicen- era una joven mexicana de 21 años cuando entró a trabajar a Natura (la empresa de cosméticos brasilera que opera en más de 70 países), con grandes aspiraciones y ganas de crecer. Luego de que le otorgaran la posibilidad de vivir un año en Brasil y de conocer en profundidad los productos y el negocio, regresó a México y para sus 23 años ya tenía un puesto Gerencial y un equipo a su cargo. Poco tiempo después, tomó la Dirección de Innovación Comercial de la compañía, con el objetivo de cambiar el modelo de negocios, pasando de ser una empresa de venta “mononivel” a “multinivel”.

Para quienes no estén familiarizados con estos términos, va una breve explicación: Una empresa multinivel o de network marketing, es un negocio que está formado por una red de vendedores independientes (también llamados líderes o distribuidores) que generan ingresos por la venta directa de productos de determinada compañía -en este caso Natura-, pero también por la venta de los vendedores que integren sus redes de afiliados.De esta forma, hay dos elementos esenciales que hacen crecer el rendimiento de la empresa:

  • La venta directa: Consiste en ir directamente a los potenciales clientes y venderles el producto o servicio.
  • La creación de redes de distribuidores o líderes: Se trata de invitar a otras personas a participar en el negocio multinivel, para que pasen a formar parte de su red.

Ese fue el desafío por el que pasó Ross desde su cargo de Directora, colaborando con el crecimiento acelerado de Natura México para posicionar a la compañía como de una de las redes de mercadeo multinivel más grandes del territorio.

Sin embargo, superado el desafío y con nuevas metas por delante, la Directora más joven de Natura comenzó a pensar que luego de varios años dedicados a la empresa y ya con hijos pequeños, el equilibrio entre su vida laboral y estaba quedando desequilibrado.

El tiempo destinado a su cargo era mucho y muy intenso, quitando tiempo incluso del personal y familiar que para ella resulta tan importante.

Sin ánimos de abandonar todo aquello que había aprendido, adquirido e incluso le había apasionado, en la empresa que le permitió crecer y formarse profesionalmente, Ross comenzó a pensar cuál sería la mejor forma de encontrar ese equilibrio entre su vida personal y profesional.

Ese fue el detonante principal para tomar la decisión de emprender. “La gente a mi alrededor, que me había visto disfrutar tanto de mi trabajo en Natura, me preguntaba si realmente estaba decidida a dejar el mundo corporativo; se sorprendían al verme tomar aquella determinación luego de tantos años en un mercado laboral en el que crecí y aprendí tanto”.

Es entonces cuando en el año 2017, Ross funda Red Omega con el propósito de capitalizar todos sus conocimientos del modelo multinivel y de los productos Natura, liderando su propia red de afiliados.

Así es como decide comenzar de cero y aunque conocía a la perfección el modelo de negocios y la compañía, hoy nos cuenta que su mayor reto no fue únicamente emprender por sus propios medios sino -en este formato de ventas apalancadas- trabajar con la convicción de ser inspiradora para otros, transmitir su liderazgo por su fuerza personal como herramienta principal para ayudar a otros a crecer, encontrando el potencial de cada uno y sacando su mejor versión. “La parte más difícil fue entender cómo trabajar en mí aquella faceta profesional, para ser una inspiración hacia los demás y que luego me sigan por convicción y no por imposición.”

Lo interesante de esto es que desde el primer momento, Ross se propuso lograr lo que ella misma denomina una “expansión rápida”, por eso además de enfocarse en lo que llama su “círculo cálido” (amigos, familiares y conocidos con los que pudiera establecer un contacto personal directo), decidió implementar GEO by Engeni con el fin de tener de inmediato un lugar en internet y de posicionarse en las búsquedas de Google. De esta manera, lograría que sus contactos no sean sólo los que ella pudiera buscar o conseguir sino también alcanzar a aquellos interesados en ser Líderes o Vendedores (conocidos como Consultores Natura) que ella no conocía y permitir que la encuentren fácilmente.

Su filosofía es clara “Tú decides el ritmo”, dice con total seguridad, “quieres crecer poquito, quieres crecer rápido, quieres comerte el mundo… creo que en los momentos en donde menos tienes y donde más incertidumbre hay, es cuando tienes que ser más agresivo. Mucha gente piensa ‘déjame ganar algo más de dinero o deja que me estabilice para invertir’ y yo creo al revés, cuando la cosa está difícil es cuando debes invertir para poder crecer”. Por eso, Ross no solo se dedicó a difundir su emprendimiento a todo su círculo, organizando reuniones y buscando referidos, sino que atacó directamente a los “contactos fríos”, aquellos desconocidos que les podía interesar el universo de Natura y la propuesta de entrar en su red de mercadeo.

Ella reconoce que haber tenido su lugar en internet desde el principio fue lo que le permitió lograr un crecimiento agresivo.

Pero no se detuvo ahí, sus ambiciones y la gratificación de ver el desarrollo de su negocio fueron por más. Al poco tiempo de iniciar con Red Omega y ver los resultados, le propuso a su esposo ser parte de su red promoviendo también su campaña con presencia digital mediante la solución GEO, y lo mismo hizo con una de sus amigas más cercanas. Los resultados fueron mejor de lo esperado. “En 2018 crecimos más del 100% apoyándonos en GEO”. Así es como entendió que los propios afiliados a su red, aquellos que tuvieran la ambición de expandirse rápidamente como ella lo hizo, también podrían utilizar la plataforma.

Hoy, cuatro años después de haber iniciado su camino emprendor, Ross cuenta con orgullo los números alcanzados. “Tengo cerca de 10.000 afiliados a mi red de líderes Natura y todo es parte de mi negocio”.

Estimando un promedio de contactos semanales únicamente de su campaña online, cree recibir unos 50 contactos por mes a los que su asistente llama para contarles en profundidad la propuesta y alrededor de un 20 o 30% comienzan a ser parte de Red Omega.

Finalmente, Ross se muestra determinante en relación a la forma de encarar cualquier tipo de negocio en la actualidad y sobre todo tras la pandemia provocada por el COVID-19. “El 2020 fue clave para entender que la forma tradicional de contactar a la gente ya murió, ya ni siquiera puedes pararte a repartir flyers en la calle porque nadie los agarra, ni hacer reuniones grupales, los formatos antiguos no existen más.” Se muestra convencida de que a partir de la pandemia es muy difícil crecer sin tener un lugar en internet. “Hoy en día es muy complejo crecer sin estar en plataformas online. Ese fue un diferencial fuerte cuando yo comencé porque no todos estaban ahí pero ahora creo que quienes no utilizan internet como herramienta para su crecimiento, realmente van a un paso mucho más lento, la diferencia entre estar y no estar se hace demasiado evidente para los resultados y la evolución de cualquier tipo de negocio”.

Además, cree que hoy en día hay que ser creativo e inteligente para competir y los que no se actualizan, se quedan por el camino. “Así como mi abuelita ahora hace las compras por internet, tuvo que aprender a hacerlo, a la gente que hoy no está en plataformas online le cuesta mucho más poder evolucionar. Mi sugerencia es que todos deberían aprender o por lo menos informarse para ser parte del mercado y del universo digital. Después ya entran otras acciones y estrategias de cuán agresivo quieras ser en tu desempeño, pero si no estás ahí, se hace muy difícil hoy en día seguir creciendo”.

Así que ya sabes, si aun no has dado el salto a la era digital y quieres hacerlo, o si lideras una empresa multinivel y te preguntas cómo el universo online puede potenciar tu trabajo y el de tu red, aquí está GEO para ayudarte.

Los cinco errores capitales que las Pymes comenten en las redes sociales

Los pecados originales eran siete y Dante Alighieri nos los describió mucho mejor y de manera más entretenida de lo que podríamos esperar de este humilde artículo.

Está claro que no hay relación alguna entre los pecados capitales de Dante y los errores más comunes de la Pymes en las redes sociales, sin embargo, algo interesante es que el término «capital» no se refería exactamente a la magnitud del pecado sino más bien a que daba origen a muchos otros pecados. Podemos entonces decir que los errores más comunes de las Pymes son también errores capitales, no necesariamente porque sean tan graves en si mismos, sino porque dan origen a otros errores y/o problemas que sí podrían complicar mucho a las organizaciones.

A continuación se listan los 5 errores más comunes y que más problemas pueden traer a toda Pyme que pone un pie en las redes sociales:

1. Estar por estar, sin tener una presencia profesional.

Las redes sociales son importantes y bien gestionadas pueden generar un impacto significativo en la comunicación de la empresa e incluso las ventas.  Y es muy fácil abrir una cuenta en cualquiera de las redes más importantes. Pero estar por estar sin una estrategia de presencia y sin mucha idea de lo que se está haciendo implica un error que puede afectar la marca gravemente.

Por lo tanto, todas las pymes que se inician en las redes sociales o que ya tienen presencia en ellas deben contar con una figura profesional que se las gestione. Es decir, se requiere que la persona responsable de la administración de las redes esté preparada y sepa que es lo que hace. Esto es fundamental para alcanzar los objetivos fijados y cumplir con la estrategia original.

Cuando decimos profesional no nos referimos específicamente a que tiene que contratarse una persona específicamente para este rol; cuando decimos profesional nos referimos a que la persona que administre la red debe tener una actitud y un procedimiento profesionales, ya sea el dueño de la pyme, alguna persona del equipo o un contratado para tal fin.

Si acaso una Pyme dispone de los recursos para designar una persona, lo mejor es delegar esta responsabilidad en una persona o entidad externa y dedicada a que le administre las redes. Y que la Pyme se dedique a hacer lo que mejor sabe hacer, ya sea su oficio, servicio y manufactura.

Un ejemplo de profesionalismo en el manejo de las redes sería el siguiente: al igual que se dan unas normas básicas de procesos internos para el trabajo realizado en cualquier empresa, es imperioso que se den pautas de procesos, comportamiento  y redacción en redes sociales. El qué decir y en qué caso debe estar documentado, de modo que cualquiera que tome esa tarea pueda dar continuidad en los modos y en las prácticas de la empresa en las redes.

En cambio, si una Pyme no dispone de tiempo ni recursos para administrar profesionalmente, es preferible que no esté en las redes sociales.  Suena un poco drástico, pero las redes sociales suponen una oportunidad para dar a conocer a la empresa, sus productos, socializarse, comunicarse… pero no son un canal de venta ágil. Entonces, si uno va a tener una vidriera que tiene polvo y telas de arañas, mejor no tenerla… Verdad?

2. Creer que las redes sociales salvarán al negocio (siempre hay excepciones)…

El principal activo de una Pyme es su oficio. Es raro ver una Pyme haciendo de todo, como lo podría hacer una multinacional. En general, las Pymes hacen algo concreto y lo hacen bien.

Como se vio en el punto anterior, puede ser muy contraproducentes terner una presencia en las redes sociales y no manejarlas con recursos dedicados ni con una gestión profesional. Por lo que si uno postula de que las redes sociales salvarán el negocio y decide apostar todo a su gestión y desarrollo, pues podría terminar descuidando aquel oficio que hizo que la Pyme existiera en un primer momento, situación que a la larga podría ser terminal. Es el síndrome de la sábana corta, o me tapo los pies o me tapo la cabeza. Quieres tener presencia en las redes? Pues asegúrate de tener los recursos para admistrarla.

Las decisiones que se toman para el desarrollo de estrategias de marketing, como toda decisión en una organización, deben ser acompañada por una sensata evaluación de las consecuencias que estas implican. Sabiendo que las redes no salvarán al negocio (salvo excepciones, claro, porque siempre hay algún caso en que las redes le llevaron a multiplicar sus ventas de una manera exacerbada. Pero créame, son los menos…) se podrá hacer un cálculo de riesgo más realista de donde invertir los recursos y asumir retornos razonables y no caer de nuevo en el síndrome de la sábana corta.

Entonces, antes de abordar las redes, la planificación de su operación y el análisis de su impacto en el negocio debe ser sincera y honesta. La gente terminará comprando porque el producto es bueno o porque la atención de post-venta es buena. No porque la Fan page de Facebook es bonita y tiene posts graciosos.

3. Obsesionarse por el número de seguidores, “fans” y “followers”

En regla general, supondremos que las Pymes desean tener presencia en las redes con el propósito exclusivo de generar ventas, de manera directa (porque alguien le hace un pedido a través de ella) o indirecta (porque hace que la marca se haga conocida dentro de su mercado).

Ahora, por un momento, imagine que usted define una campaña de marketing donde más que nada usted desea potenciar sus ventas. Siguiendo esa línea, usted compra un aviso clasificado en un diario de tirada importante y gasta el dinero equivalente a su facturación mensual. Y después de dos meses del publicado el anuncio, no ha tenido ventas y solo pocas consultas. Acaso usted lo haría de nuevo?

Pues, seguramente respondió que no. En las redes sociales sucede lo mismo: ¿De qué sirve invertir recursos para generar seguidores si después estos no terminan comprando? y peor aún, ¿de qué sirve tener un número exagerado de seguidores si no le terminan comprando y encima no se los puede atender?

Concentrarse demasiado en la cantidad de seguidores puede ser un error leve desde las consecuencias en la comunicación, pero podría significar que una Pyme gaste recursos en algo que no le rendirá mucho cuando ciertamente apreciaría más destinar el dinero en otras cuestiones.

Entonces es importante desarrollar un paso a paso que cumpla con nuestra una estrategia de comunicación y que el éxito de esta se mida por la cantidad de ventas que se vayan generando, más que por la cantidad de seguidores que aparezcan. Pueden ser ventas pero también consultas, recomendaciones, llamados telefónico. Créame, lo importante es seguir las métricas que definimos como exitosas más que que seguir el ego.

La famosa regla “más vale calidad que cantidad” también aplica aquí.. Vale más tener un puñado de seguidores que realmente estén interesados en lo que hace la Pyme antes que tener una legión de seguidores, “followers” y “fans” que no aportan nada.

4. La autopromoción desvergonzada.

La inflexión de las redes sociales en la era de la comunicación reside en el hecho de que no se trata de un canal unidireccional. Es bidireccional. Todo lo que uno dice o hace tiene respuesta.

Entonces, las redes sociales no deben usarse como son un megáfono donde uno grita lo bueno que es uno o lo majestuoso que es su producto de manera desvergonzada: esto generará un retorno en las redes puede ser letal. Es obvio que uno siempre intenta ponderar todas las bondades del producto/servicio que uno entrega (a quién no le gusta hacer un poco de alarde de lo que uno hace!). Pero una cuota de humildad es importante en nuestra retórica.

Si no ofrecemos algún punto diferenciador o un toque extra de calidad a nuestra audiencia teniendo en cuenta de que la competencia existe y que tiene cosas que también pueden ser buenas, si solo hablamos de nosotros y nos olvidamos que también está el otro, terminaremos cansando a nuestra comunidad.

Recordemos lo escrito en puntos anteriores: las redes sociales no están para vender directamente y por consiguiente no deben reducirse a un canal publicitario o promocional más.

Los comentarios objetivos o cercanos a los usuarios son los que generan más empatía. Por ejemplo, una marca de comida para mascotas puede postear una situación de un perro haciendo alguna pirueta, sin mencionar la marca. A quién no le generaría una emoción de alegría ver a un perro contento? Pero como los usuarios ven el posteo desde de la presencia que la marca tiene en las redes sociales, la terminan asociando con el bienestar el can, y… Misión cumplida.

Los comentarios subjetivos o incomprobables son los que más los alejan. Por ejemplo, imaginemos que una marca de analgésico publica un post diciendo que su producto cura toda dolencia del cuerpo y que ninguna otra marca le gana. No solo es incomprobable, lo que lo hace inverosímil, sino que también es una publicidad más. El usuario, antes que emoción positiva, tiene fastidia.

Las redes sociales son un espacio para compartir contenido útil para todos. Crear valor y aportar contenido relacionado con la actividad de la Pyme es la fórmula del éxito.

5.- No admitir las críticas

Pregúntese a si mismo: ¿Sería lógico pensar de que por no estar presentes en una conversación de amigos podemos estar seguros de que no van a hablar de uno? Pues no.

Tampoco lo es creer de que si algún usuario escribe un comentario en las redes donde a uno lo critican por algún defecto en nuestro producto/servicio, la crítica y el fastidio del usuario desaparece borrando ese comentario. Desde el día en que uno está en las redes sociales estará expuesto a las críticas, en mayor o menor intensidad.

Una vez más, las redes son un espacio de interación; aceptar las críticas y responder de manera cordial es hacerse cargo de los problemas. Es una actitud seria que a los ojos de los usuarios, crea una imagen de atención al cliente seria y responsable.

La premisa sería: No censurar, no borrar comentarios porque aparentan perjudicar desde un comentario crítico. Lo mejor es escuchar, tomar nota de las quejas, investigar si están fundadas y  sobre todo reaccionar con buena disposición.

Como sugirió Nietzsche en su libro La gaya ciencia: Critíquenme, que a partir de sus críticas me haré más fuerte.